Análisis
“En mi infancia estuve enfermo un largo período de tiempo, guardando un reposo prolongado precisamente en Vila Nova de Famalicão. Vivía en una casa antigua con un balcón muy grande abierto a la ciudad, maravillosa en aquella época, recogida y armoniosa, pues aún no se había producido aquella fragmentación y pulverización hoy tan visible. Mi memoria conserva un perfecto equilibrio entre lo construido y la naturaleza. Al final del primer mes de estancia en esa casa, no pudiendo moverme más allá del balcón, comencé a odiar aquel paisaje, que a partir de entonces se me tornó obsesivo. Así, siempre he sentido, cada vez más, la necesidad de una ligazón entre el interior y el exterior que no tuviera un carácter total e inmediato, tal como se dio en los orígenes, en las ambiciones y en la práctica del movimiento moderno.” - Álvaro Siza.
La casa
Vieira do Castro está situada al norte de Portugal, sobre una
de las colinas que dominan la ciudad de Vila Nova de Famalicão, a 18 kilómetros
de Braga, en un mínimo llano de un terreno abruptamente inclinado donde primero
que nada hay una intervención que busca la normalización del terreno, que
además se hace idóneo con un pequeño estereóbato que solo es necesario en
algunas esquinas de la parcela donde la pendiente es irreversible, cabe
destacar que la poca accesibilidad de la zona nos lleva a pensar que no solo
por la construcción, el que financió la vivienda tuvo que ser una persona ciertamente
adinerada.
(Coordenadas:
41º24’20”N 8º32’30”)
Anteriormente, la casa
pretendía ser un sanatorio, el sitio había sido adquirido por un empresario
local, quien encargó al arquitecto Álvaro Siza el desarrollo del proyecto. El
obra se compone actualmente de la casa de un cuidador, una casa unifamiliar de
dos plantas y una piscina con un jardín con terraza.
Es
importante recalcar que la poca accesibilidad a la vivienda es
solo compatible con un propietario con ciertas facilidades económicas, fue
Antonio Vieira de Castro quien encargó a Siza la construcción de la vivienda,
Antonio era dueño para ese entonces de Produtos Alimentares Viera de Castro
S.A. empresa que exporta alimentos a más de 40 países en Europa América y Asia,
cuya fabrica y sede principal se encuentra en el norte de la Vila Nova de Famalicão y
la casa fue construida al sur de la sede, justo dos años después de que la
empresa comenzara a exportar a países fuera de Europa.
Debido a la
pendiente del terreno, la construcción se colocó en un aterrazamiento
artificial en el extremo opuesto al acceso de la propiedad. El terreno es
rocoso y con una precipitación relativamente alta en esta parte del país, verde
con pinos y robles. La posición de la casa permite que domine el valle a lo
largo de todo el perfil del paisaje. Desde este mirador hay vistas
al sur sobre un inmenso paisaje, a la inversa desde el valle, la casa se puede
ver desde muy lejos.
En el exterior
general de la vivienda, Siza hace notar su maniera la cual se puede
destacar por ser parte del movimiento moderno y en esta etapa de la carrera de
Siza, se nota la vanguardia cubista, como una manifestación de esta vanguardia
podemos notar claramente ciertas relaciones con la Iglesia en Marco de
Canaveses donde, como es característico del movimiento moderno, da una
respuesta atípica a lo usual para cubrir las necesidades del edificio, en este
caso una iglesia (para poder comprender esta obra puede visitar: https://es.wikiarquitectura.com/edificio/iglesia-en-marco-de-canavezes/)
entre sus similitudes, se denota la intersección de distintas geometrías, las
fachadas resueltas con una gran simpleza, escasas ventanas, vacíos y relieves,
la aparición de otro material en la unión entre el plano horizontal y vertical
del exterior del edificio, entradas de luz natural en las zonas superiores del
edificio, entre otras características claramente diferenciables en la
arquitectura de Siza de este período.
El desarrollo
del proyecto se dividió en tres fases. La primera era restaurar el
antiguo edificio y convertirlo en casa de un cuidador. La segunda fase
consistía en una casa de dos pisos para el cliente, construido sobre el zócalo
existente. La tercera consistía en la construcción de una piscina y la creación
de un jardín con terrazas de tierra despejada de bosque.
La casa
tiene dos entradas, una en la parte trasera, en el lado contrario a
las vistas, de modo que el visitante entre desorientado haciendo que las vistas
tengan mayor impacto y además el espacio trasero deje de ser espacio residual.
El edificio
tiene una clara identidad regional con la cultura portuguesa
del arquitecto y del lugar en que se encuentra la casa. Por su color y
volumetría parece que partiendo del terreno se talló directamente en el. Esto
es en parte debido a la altura constante del edificio y las paredes de color
blanco uniforme, y en parte porque las aberturas son relativamente modestas,
como lo son en las casas tradicionales portuguesas.
El material
utilizado en el exterior es, sobre todo, el granito, que permite mil
tratamientos y acabados, siendo muy generoso en sus posibilidades de
aplicación. También deberá haber continuidad con el tratamiento de la
vegetación, aunque aquí, naturalmente, con la colaboración del paisajista.
Ya en
el interior, las estancias de la edificación son de formas
geométricas simples, bien cuadrado o rectángulo. Tiene una altura de 2 pisos,
la máxima permitida por la normativa vigente en el lugar y fecha de su
construcción, además en toda la estancia se juega con dobles alturas. Para
acceder a la entrada principal es necesario rodear toda la casa, consiguiendo
así que no se considere una "simple entrada", sino que sea un acto
importante, con lo cual lo que interesa no es realizarlo rápidamente, es
disfrutar de ello.
Ya dentro, es necesario girar 180º para encontrarse con las escaleras y el pasillo que dará al salón y al comedor, estancias separadas por una pieza clave, una gran chimenea de mármol blanco, organización típica de Portugal. Los elementos del salón como pueden ser el sofá o los sillones se colocan de manera que se centre toda la atención en esta pieza. Detrás del salón se pueden encontrar unas puertas corredera de cristal que ocupan prácticamente toda la pared (pared con una leve inclinación), estas puertas dan a la piscina. Orientada al sur y en la misma estancia nos encontraremos una estrecha ventana corrida que también ocupará gran parte del ancho de la pared. Siguiendo en la misma planta, “escondidos” tras una pared se encuentran la cocina, la habitación de la lavadora, una pequeña sala de lectura/estudio, un pequeño aseo y una habitación.
Ya en
esta 2ª planta tendremos 4 habitaciones con baño propio (3 de
ellas cercanas, ya que serían para los 2 hijos y el matrimonio residente
en la vivienda), y una pequeña sala de estar. Cada una de las habitaciones da a
un balcón, a los cuales el propio Siza llamó “terrazas nido”, por ser de tamaño
pequeño pero con espectaculares vistas del lugar
Toda la
casa alberga gran iluminación, ya que en su fachada se pueden
observar ventanas, ventanas corridas o puertas. Además el juego de luces y
sombras originado por la luminosidad crea, según palabras de varios visitantes,
“un lugar sagrado”. Además el hecho de que todas las habitaciones tengan acceso
directo a un balcón, crea una conexión interior-exterior, con lo
que se obtiene una sensación de amplitud mayor.
Las paredes,
al igual que las exteriores son de color blanco, y los acabados en su mayoría
en madera, material también empleado en el suelo. Lo que provoca una sensación
de calidez pero a su vez de frescura.
Algunos de
los muebles presentes en el interior son diseños del propio arquitecto.

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